domingo, 18 de enero de 2015

El viento hoy me susurra los te quiero porque tú ya no estás para hacerlo...

Capítulo VI


Seguro que aún estando a 308 km te habrás dado cuenta de que hoy hace un viento de la hostia y no podía no escribir. Sé que la gente no entenderá el por qué me parece bonito algo tan sencillo como lo es eso pero hoy, después de leer la última palabra de éste capítulo, lo entenderán.

Mucho tiempo antes de perdernos ambos pensábamos que podríamos ser eternos. No había semana en la que no nos llamásemos, no había día en el que no nos dijéramos que nos queríamos. Y no sé si él lo recordará pero hubo un día en el que nos llamamos y no podía oírlo -por culpa del viento- y...

"–¿Me oyes? –le dije.

 –¿Qué? –respondió.

 –¿Me escuchas? –volví a repetir.

 –¿Qué?

 –Lo estás haciendo aposta, ¿verdad? –dije intentando sonar enfadada y aguantando la risa.

 –¿Qué?"

Yo sabía que en esos momentos él estaba luchando contra esa sonrisa que se le escapaba sin querer cuando se trataba de mi, esa que había estado dispuesta a besarla todas y cada una de las noches de mi vida.

"–Eres idiota –le dije.

 –¿Qué? –volvió a decir– No te escucho por culpa del viento –dijo seriamente– Dime, ¿me oyes?

 –Lo oigo pero sé que la mitad de veces que finges no escucharme lo haces aposta.

 –¿Qué? –dijo de nuevo y empecé a reír sin querer y a su misma vez le escuchaba reír a él."

Y más de una vez- y ésta no iba a ser distinta- los dos permanecimos unos segundos callados con el teléfono en mano con una pequeña sonrisa en la cara sin querer colgar.

"–Oye –dijo.

 –¿Qué? –respondí con una sonrisa.

 –¿Qué? –decía él fingiendo que no me oía por culpa del viento y en realidad era cierto, ese día hacía un viento de la hostia pero aún así él se aprovechaba y me sacaba de quicio, como siempre.

 –Vete a la mierda, voy a colgarte –dije y empezó a reírse. Recuerdo que en ese instante yo no dejaba de morderme el labio luchando contra esa sonrisa. En ese instante solo escuchaba su respiración al otro lado, estaba callado para segundos después cambiar su voz a formato susurro y decirme aquellas palabras que me perdían.

 –Te quiero –soltó y a esas alturas ya estaba más que perdonado por meterse constantemente conmigo."

Y yo aun queriendo enfadarme con él, no podía porque venía, me decía que me quería y yo solo sonreía. Apesar de los piques, de los enfados; nunca le colgaba. Además, casi cada día, cuando teníamos que colgar porque teníamos cosas que hacer siempre pasaba lo mismo.

"–Cuelga, va –le decía.

 –Me estás echando –respondía riendo.

 –Te quiero –le decía yo ésta vez riendo.

 –Cuelga ya –decía él.

 –No.

 –Te quiero –respondía él sonriendo."

Y ambos colgábamos queriéndonos buscar aún habiéndonos tenido hace poco. Es que, buah, él tenía una forma tan bonita de querer y, por eso hoy el viento me recuerda a él porque esa conversación no se me olvidará en la vida. Esas sonrisas que salían sin querer, ese te quiero susurrado entre tanto viento que me impedía oírle bien y hoy ya no tengo ni esas sonrisas ni mucho menos esos te quiero pero no sé porqué el viento hoy se encarga de susurrarme esos te quiero tuyo que ya no tengo y, joder, no se cansa. Y yo, mientras, le lloro porque no habría nada más bonito que un mensaje tuyo en el que me digas lo mucho que llegas a amarme y la falta que te hago después de estar tantos días sin tenernos pero cojo el móvil y parece que nada llega. Ni el mensaje, ni tú. Es una pena saber que no seremos pero aún es más jodido saber que ni fuimos, al menos no para ti. Y hostia, que escozor me produce en las heridas que dejaste el saber que no vas a volver a besarlas como tantas noches prometimos hacerlo. Y le lloro a tu recuerdo constantemente, cada noche, tío. Y solo sé que me queda esperar a que vuelvas o a saber como coño se es feliz sin ti, espero y espero y sigo esperando y solo siento que se me viene el mundo encima al no tenerte y noto que demasiadas cosas que me rodean me recuerdan a ti y a tu fugaz paso por mi vida, mi gran amor. 

Éramos, sin duda alguna, la historia más bonita que nunca sucedería y ahora que no te tengo siento que incluso echo de menos los besos que no nos dimos ni nos daremos, echo en falta incluso el olor de tu colonia en mi almohada aún sin saber como hueles, y echo de menos mi lugar favorito en el mundo - tus brazos - sin haber estado entre ellos..

Y eso, eso es solo el principio del infierno que empecé a vivir después del "no sé qué nos pasa" solo os pido que os sentéis porque la agonía de no tenerlo solo hace qué empezar; se les avisa a los señores lectores que todo esto puede doler o haceros recordar algo que queréis olvidar así que si tenéis alguna herida abierta causada por amor no os recomiendo leer esto porque es como echarle alcohol puro a la herida para que se cure antes y, chicos, hay heridas que solo pueden ser curadas por las personas que te rompen pero como ya sabréis, la persona que te rompe no es la misma que te arregla y eso, eso sí que es una pena...

Continuará...