IV
Podía sentir tan cerca el roce de su mejilla en mi mano que parecía hasta real, le reseguía el labio inferior con uno de mis pulgares intentando no romperlos con el mínimo toque; le miraba fijamente sabiendo que podía perderme en la profundidad de sus ojos pero luego lo pienso y digo ¿en qué no te perderías si se trata de él? Podía sentir la suavidad de su pelo entre mis manos mientras me acercaba a besarle pero cuando mi nariz rozaba la suya y su respiración la sentía tan cerca que se me podía parar el corazón, me despertaba. Y así es siempre desde que parece que ya no está; le sueño cada noche y le pienso cada día deseando despertarme mañana y encontrarme un mensaje suyo diciéndome que me echa de menos pero miro el móvil y parece que en él solo suenan todas y cada una de las canciones de las que hizo que me enamorase soñando en que algún día podríamos haber puesto alguna de esas de fondo mientras me hacía el amor como otras tantas noches soñamos.
Recuerdo que cuando nos teníamos (si se puede decir así) no le soñaba nunca, joder, y no hubiese habido nada más bonito que tenerle en sueños sabiendo que esa era la única forma de sentirle cerca. Él muchas veces me soñaba y me lo decía, me decía que ojalá fuese real porque no había nada mejor que sentir que me tenía entre sus brazos aunque fuese solo algunas noches.
Recuerdo tantas cosas que en estos momentos todavía me escuecen...
Recuerdo que cuando yo salía de fiesta teníamos siempre la misma conversación:
"-No me gusta que bebas como lo haces.
-Pero si no pasa nada- le decía yo siempre.
-Pero es que no quiero que te pase nada, joder, entiéndeme- respondía él y en esos instantes sentía que se me derretía un poco más el corazón- Solo me preocupo por ti.
-Lo sé- le escribía siempre- Me controlaré.
-Y avísame cuando llegues- me pedía- Si no cuando me despierto y no sé nada de ti, me preocupo."
Y creo que lo mejor de esas noches no era ni la música que ponían ni la cantidad de cubatas que podía llegar a beberme, lo mejor de esas noches era el llegar a casa y dejarle un mensaje o una nota de voz entre risas diciéndole que estaba bien y que ya estaba en casa. Diciéndole que le había echado de menos y que le quería un poco más que ayer. Y al despertar siempre me preguntaba el cómo me había ido la noche y cuando alguna vez le decía que más de un chico había querido acercarse a mi, se enfadaba y me enviaba una nota de voz diciendo algo así como...
"Pues más les vale que no se te acerquen ni se atrevan a tocarte porque eres mi niña y aquí el único que puede tocarte soy yo."
Lo que no sabe él es que en esos momentos, no solo sonreía sino que hubo un par de veces en las que quise llorar porque no podía ser cierto que alguien como yo hubiese tenido la suerte de encontrar a alguien como él. Y en días como el de hoy echo en falta eso, echo de menos que me diga que le avise, que se preocupe por mi como hacía. Echo de menos que me considere suya cuando sabe de sobra que lo sigo siendo.
Recuerdo muchas veces en las que discutíamos de broma y él cómo siempre tenía que tener la última palabra y entonces llegaba esa conversación que tanto adoraba tener:
"-Eres tonta- me decía.
-Pero tuya- le respondía yo.
-Mía.
-Tuya.
-Mía.
-Eres idiota- le decía yo.
-Pero tuyo- contestaba.
-Mío."
Y podíamos tirarnos minutos repitiéndolo para convencer al otro que nunca dejaríamos de ser nuestros, y siento que no había nada más bonito que sentir que yo era tan suya como él mío. Que podían haber miles de chicas y chicos a nuestro alrededor que yo siempre volvía a él cuando me sentía perdida y él siempre volvía a mi cuando tenía ganas de perderse en alguien. Siempre volvíamos al otro como si ese fuese nuestro lugar favorito. Él era mi lugar favorito en el mundo sin ni siquiera haber estado en él, sin ni siquiera saber como besaba, el olor de su colonia o el ritmo de su respiración pero no me importaba.
Recuerdo que podíamos tirarnos hasta las tantas hablando de estupideces que sentía que me daban la vida a cada minuto, recuerdo el cómo me hacía reír y en el segundo siguiente cómo me hacía llorar- de risa- casi siempre. Hubo una vez en la que nos llamamos y me hizo llorar- no os voy a decir de qué- porque hay cosas en esta historia que quiero que sigan siendo nuestras y recuerdo perfectamente lo que me dijo:
"-Me duele oírte llorar y más si es por mi culpa- decía.
-No importa- pero claro que importaba.
-Quiero que vayas al lavabo; te limpies las lágrimas y vuelvas a coger el teléfono que aquí estaré esperando- recuerdo que lo hice sin pensarlo y cuando volví ahí seguía- ¿Puedo decirte algo?
-Claro, ya lo sabes.
-Quiero que sepas que me siento mal por hacerte llorar pero me alegra que tengas la suficiente confianza como para contarme estas cosas y que no te de vergüenza llorar delante de mi pero quiero que sonrías porque sabes que me gustas más así."
Y yo automáticamente sonreía sabiendo que eso era lo que él necesitaba, verme feliz. Él siempre buscaba lo mejor para mi, quería que yo fuese alguien en la vida de la misma forma que fui alguien importante en la suya, sabiendo que yo le había cambiado la vida de la misma forma que él la mía. Y por eso siempre sonreía porque en esos instantes entendí aquella frase de 'si tu saltas, yo salto' porque en esos momentos sabía que si yo sonreía él estaba haciendo lo mismo. A partir de entonces siempre intentaba que él estuviese feliz porque no había persona en el mundo que se lo mereciese tanto como él. Él había tenido una vida tan dura que quería ser esa tirita de cada herida, quería ser la medicina de esa enfermedad, quería ser el rayo de luz en medio de la oscuridad, quería dejar una marca en él que no pudiese olvidarla de por vida ni estando entre otros brazos aun siquiera sin haberme besado y creo que lo conseguí.
Hubo una vez en la que le llamé y creo que esa llamada no duró ni un minuto pero apuesto lo que queráis que ese minuto que le dí no se lo va a dar nadie más en toda su puta vida. Le llamé;
"-¿Y esto? ¿A qué se debe?- preguntó refiriéndose a la llamada.
-Oh, nada, que llamaba para decirte una cosa importante que me he olvidado de decirte.
-¿Qué pasa?
-Nada, que te quiero- le dije y sentí en cada terminación de mi piel el cómo sonreía a 308 km de distancia.
-¿Me has llamado solo para eso?- me dijo.
-Sí- suspiré y colgé."
En esos momentos me temblaban las manos porque supe que hacía mucho tiempo que no decía a nadie que le quería, no tan sinceramente como lo hacía con él. Y estos recuerdos todavía me duelen, joder si lo hacen. Me vienen tantas imágenes en mente que sé que nunca voy a olvidar. Me viene en mente ese día en el que le dije por nota de voz entre suspiros y sonrisas que le quería a lo que él me respondió:
"Creo que ese te quiero que acabas de decirme es el más sincero que me han dicho en toda mi vida"
Y yo sé muy en el fondo que puede recibir infinitos te quiero en toda su vida, sé que puede conocer a alguien y quererle mucho; dar toda su vida por ella pero lo que ambos sabemos es que nunca nadie va a tener el poder que tenía yo en él. Nunca nadie le va a decir un te quiero tan sincero como hice yo, nunca nadie conseguirá hacerle feliz con algo tan simple como una risa porque solo las mías tienen ese poder. Nunca nadie va a hacer desear más en esta vida porque ese 'más' solo lo quería conmigo. Y solo espero que leas esto y te des cuenta que en la vida vas a encontrar a nadie que pueda decirte ese te quiero de esa forma porque dudo que sobre la faz de la tierra exista una persona que llega a quererte como lo hago yo porque sabes de sobras que yo soy una romántica de las de antes; de esas que ya no quedan, de esas que se suicidaban por un amor imposible...y en estos momentos no hay nada más imposible que el tenerte entre mis brazos pero no te preocupes que aún siendo de esas yo no me suicidio; yo sigo con vida o lo intento, los días siguen pasando y yo te sigo queriendo, porque soy de esas, de las que se enamoran y no dejan de estarlo aún habiendo perdido a aquel chico por el que han nacido para amarlo.
-Ann.
Hola Ann!
ResponderEliminarMe encantaría que me dieras tu opinión, la más sincera que pudieras sobre mi blog. Lo siento si te molesto, es que acabo de empezar a publicar todo lo que llevo meses escribiendo, y me gustaría que tú, si encuentras un hueco, y otros lectores pudieran disfrutar un poquito y que me dieran su opinión sobre lo que hago. Me ha costado mucho dar el paso de empezar a escribir, y ahora que lo he hecho, tengo miedo de cómo reaccionarán los demás. Me encantaría que me dejaras tu comentario, si no es mucho pedir, siendo sincera, supongo que podré aguantarlo, aunque no llegaré a tu nivel, lo tengo asumido, pero podré mejorar algo, supongo. :)
Un besazo!
http://yotampocoencuentrounasalida.blogspot.com.es/